Revolución de la Inteligencia artificial: ¿incluye a todas las personas o crea nuevas barreras?
Las herramientas de inteligencia artificial pueden mejorar la autonomía, facilitar el acceso a la información y abrir oportunidades laborales para las personas con discapacidad. Sin embargo, la falta de accesibilidad, los sesgos y las desigualdades en el acceso a la tecnología plantean un desafío: garantizar que la innovación no deje a nadie afuera.
Una tecnología que puede cambiar la vida cotidiana
La inteligencia artificial (IA) está transformando la manera de trabajar, estudiar y acceder a la información. Para las personas con discapacidad, sus aplicaciones pueden representar nuevas oportunidades de autonomía, aunque también pueden generar barreras cuando no contemplan la diversidad de necesidades.
Rafael Freitas, de 55 años, vive en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Desde hace nueve años tiene una lesión medular, camina con muletas y tiene una discapacidad visual que limita considerablemente su visión. Para acceder a mensajes y textos utiliza una función de su celular que lee los contenidos en voz alta.
Con la inteligencia artificial encontró una nueva herramienta: cuando recibe un estudio médico o una indicación que no comprende, le pide al dispositivo que se lo explique con palabras sencillas. Según cuenta, esto le permite llegar a las consultas con preguntas más claras y sentirse acompañado en el proceso.
Su experiencia muestra cómo una tecnología puede facilitar el acceso a la información y contribuir a una mayor autonomía en actividades cotidianas.
Accesibilidad: el desafío de la innovación
Los lectores de texto, el reconocimiento de voz, la descripción automática de imágenes y los asistentes digitales pueden ayudar a superar barreras de comunicación y acceso a la información. Sin embargo, la incorporación de nuevas tecnologías no garantiza, por sí sola, que sean accesibles.
Una plataforma incompatible con lectores de pantalla puede excluir a una persona ciega, mientras que un video sin subtítulos puede impedir que una persona sorda acceda a su contenido.
Por eso, la accesibilidad debe incorporarse desde el diseño de las herramientas, con la participación activa de las personas con discapacidad.
La consigna histórica del movimiento, «Nada sobre nosotros sin nosotros», también debe orientar el desarrollo tecnológico.
En Argentina, una resolución conjunta firmada en 2023 por la Secretaría de Innovación Pública y la Agencia Nacional de Discapacidad abordó la necesidad de que los servicios digitales públicos sean accesibles e inclusivos, en línea con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Inteligencia artificial y empleo: ¿oportunidad o desigualdad?
El impacto de la IA en el mundo laboral fue uno de los temas debatidos en el nadIA Summit, realizado el 2 de octubre en la Universidad Torcuato Di Tella, con la participación de más de 100 representantes de empresas, universidades y organismos públicos. El encuentro fue organizado por Fundar y el Centro para la Evaluación de Políticas basadas en la Evidencia.

Un informe del Ministerio de Trabajo de diciembre de 2023 estimó que el 54 % del empleo formal privado corresponde a ocupaciones en las que la inteligencia artificial podría realizar al menos la mitad de las tareas. El estudio señaló, además, que en la mayoría de los casos la tecnología complementaría el trabajo humano en lugar de sustituirlo.
Para las personas con discapacidad, el desafío parte de una desigualdad preexistente. Según un relevamiento de la Fundación Por Igual Más de 2024, más del 86 % de las personas mayores de 14 años con Certificado Único de Discapacidad no tiene trabajo.
En este escenario, la IA podría contribuir a ampliar oportunidades laborales, facilitar tareas y mejorar la participación profesional. Pero, si las herramientas no son accesibles o la capacitación no contempla a las personas con discapacidad, también podría profundizar las brechas existentes.
Formación y participación para que nadie quede afuera
En junio, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología anunció un programa de capacitación en inteligencia artificial, a cargo de la Fundación Sadosky, destinado a 1.600 docentes y con alcance previsto para 144.000 estudiantes, en colaboración con universidades de ocho provincias, entre ellas Jujuy, marcando un alcance federal, en principio. El documento original señala que no estaba confirmado si la propuesta incorporaría contenidos de accesibilidad.
La formación, la protección de los datos personales y la reducción de los sesgos algorítmicos son aspectos centrales para que el desarrollo tecnológico beneficie a toda la sociedad. También resulta necesario evitar que el acceso a estas herramientas dependa de los recursos económicos o de las posibilidades individuales de cada persona.
La inteligencia artificial ya ofrece beneficios concretos para usuarios como Rafael. El desafío es convertir esas experiencias en oportunidades extendidas y garantizar que las personas con discapacidad participen tanto del uso como del diseño y la evaluación de las tecnologías.
La pregunta, entonces, no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino quiénes podrán aprovecharla y qué condiciones debemos construir para que la innovación sea verdaderamente inclusiva.